miércoles, 6 de marzo de 2013

“Pero que bien come ese niño”

La emoción que me provocaba esa frase no tenía precedente en mi ser. Mi hijo de apenas 18 meses sorprendía a todos con su buen paladar. Guineo, chinas, fresas, aguacate, brócoli, tomate, pasta, arroz, carne, pollo son algunos de los alimentos que Gonzalo disfrutaba. A pesar de que sus primeras comidas fueron de pote, una vez descubrimos que era alérgico a la leche de vaca y la clara de huevo, nos volvimos esclavos de mirar etiquetas. Sorprendentemente a mi chico le encantaban las frutas, por lo que aprovechamos para introducirlo a todas las que pudimos lo más temprano en su vida, seguido de una variedad de vegetales frescos. 

Algunos almuerzos y cenas favoritas. Brócoli, pasta con carne y aguacates, "nuggets" con vegetales.
Cuando preparaba las loncheras para su cuido trataba de incluir en su merienda variedad de colores y formas para llamar su atención a la comida. Lo mismo hacía con la cena. Sin embargo, quienes más parecían sorprendidos con las meriendas eran sus maestras que quedaban encantadas, no solo con las meriendas en sí, sino con lo bien que Gonzalo se las comía. ¿Qué niño come aguacate a esta edad?  Se preguntaban. Tengo que confesar, a mí también me sorprendía el interés que despertaba  en él cada sabor, nos miraba comer y rápidamente acercaba su mano a cuanta cosa había en nuestros platos, no importa que fueran cebollas al vapor, aceitunas verdes o negras por dar algunos ejemplos. Casi todo parecía gustarle, con excepción de las habichuelas que nunca fueron del gusto de su paladar.



Comiendo su fruta predilecta "banana". Merienda y cena típica que enviaba al cuido.


En fin, la emoción duro solo hasta sus tres años.

Cuando Gonzalo comenzó oficialmente el pre-escolar, a la misma vez dejó de comer la mayoría de los vegetales que devoraba. Hoy en día apenas come zanahoria, y aguacate, aunque no ha dejado de comer sus frutas. Las loncheras que preparo para Gonzalo reflejan una mezcla de sus gustos y, algunas cosas que mamá por insistencia y cruzando los dedos le incluyo en su merienda.

-Claudia


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